Una de las mejores cosas del sexo es que podemos seguir probando y experimentando por muchos años que tengamos o por mucho que creamos saber.
De hecho, por muy bien que nos vaya, siempre nos puede ir mejor. Como en todo, cuanto más practiquemos, más probemos y más experimentemos, más conocimientos tendremos y mejor será nuestra forma de practicar sexo.
Aquí hemos reunido algunas ideas:
- Exagera los sonidos: Los gemidos y los jadeos pueden resultar muy excitantes cuando practicamos sexo. Si estamos en la cama con alguien que permanece completamente callado, seguramente pensaremos que no le está gustando lo que le estamos haciendo y nuestra excitación bajará. En cambio, si oímos a la otra persona gemir y decirnos lo que nos gusta, nuestra excitación se disparará. Eso sí, cuando es demasiado exagerado puede resultar algo ridículo, así que se trata de encontrar un punto medio.
- Utiliza los labios cuando practiques un cunnilingus: Hacerle sexo oral a una chica no solo consiste en pasar la lengua por su clítoris, hay muchas más cosas que puedes probar. Por ejemplo, utilizar los labios para presionarlo, como harías si te estuvieses dando un beso en la boca con otra persona. También puedes probar a ir variando la intensidad y el ritmo, no lo hagas todo el rato igual. Al principio lame y presiona de forma más suave y después ves subiendo la intensidad a medida que se excita. Cuando vaya a llegar al orgasmo, mantén un ritmo constante y no lo cambies.
- Utiliza la lengua cuando practiques una felación: Hacer una buena felación no solo consiste en presionar el pene con los labios de arriba abajo, hay muchas otras cosas que también producen mucho placer. Por ejemplo, lamer el glande con la lengua o succionarlo ligeramente. La humedad de la saliva y la sensación de succión producen una experiencia mucho más parecida a la de la penetración vaginal que si solo utilizas los labios.
- Introduce juguetes en tus encuentros: Los juguetes eróticos no son únicamente para masturbarnos cuando no tenemos alguien con quien practicar sexo, también puede ser muy excitante y placentero utilizarlos con otra persona. Por ejemplo, mientras estamos realizando una penetración vaginal podemos jugar con el ano con uno de estos juguetes. También si él ya ha eyaculado pero queremos seguir teniendo sexo o si queremos poner en práctica un intercambio de roles.
- Tragarse (o no) el semen: A muchos hombres les resulta enormemente excitante que su pareja se trague el semen después de una felación. De hecho, prácticas como el bukkake –en la que una mujer se traga el semen de varios hombres- aparecen en muchas películas porno. Sin embargo, no a todas las mujeres les resulta agradable. La consistencia pastosa y el sabor ligeramente amargo hacen que a muchas mujeres no les guste la sensación de tenerlo en la boca. Si es tu caso, existen varias alternativas. La primera es la más sencilla: díselo. Así él podrá avisarte unos segundos antes de que suceda y podrá correrse en tu pecho o en tu cara, por ejemplo, que también es bastante excitante. Eso sí, ten cuidado de que el semen no te entre en los ojos, porque escuece bastante. La segunda alternativa es escupirlo disimuladamente en un trozo de papel, por ejemplo. Sigue teniendo morbo, pero evita que tengas que tragarlo. Y la tercera alternativa es que dirijas el pene hacia el fondo de tu garganta cuando eyacule. Así evitarás la sensación de tenerlo en la boca y el sabor amargo. Lo único malo es que hay personas a las que la sensación de tener algo en la garganta les produce arcadas de forma involuntaria, pero puedes probar.
- Presiona distintas zonas: La presión sobre distintas zonas del cuerpo también puede resultar muy excitante, no todo son roces o caricias. Por ejemplo, simplemente el peso de un cuerpo sobre el otro ya puede resultar muy erótico, porque lo asociamos con lo que va a venir después. Otra zona que también resulta muy placentera para los hombres cuando se presiona es el perineo, situado entre el ano y los testículos. Al hacerlo, estimulamos la próstata, considerada una de las zonas más erógenas de los hombres.
- Comunica con tu pareja: Parece evidente, pero es seguramente el consejo más importante, deciros lo que más os gusta y lo que menos, así evitaréis situaciones incómodas y podréis disfrutar de una sexualidad placentera.

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